viernes, 22 de agosto de 2014

"Crónica del homeless burgués con la casa vacía."



"Crónica del homeless burgués con la casa vacía."

Marcos Hillebrand
shaquerla.blogspot.com.ar

    Segundos después de comenzar a contarle a Constanza lo que me ocurría, tímido y sin levantar demasiado la voz, un vagabundo nos interrumpió pidiéndonos monedas. Constanza no tuvo oportunidad de luchar contra su inherente y bella generosidad. Yo no pude seguir. Cuando retomamos el paso, después de haber demorado algunos minutos hurgando nuestros bolsillos, ella volvió al tema y preguntó qué me ocurría.

- Ya no recuerdo bien.- Le dije y seguí paso.

Observaba las copas de los álamos silbando Minor Swing mientras Constanza me contaba algo que sonaba como una especie de tragedia. Su bulldog ingles y unos aparentes problemas de respiración innatos, creo. Pensaba en silencio; debía ser ya. 

Cuando llegamos a su casa y vi que sus hijos llegaban en simultáneo del colegio me contuve. 

- Ya llegó Jorge.- Dijo al ver el auto de su marido a un costado del garaje

Allí terminó de descargar sus balas. Una aniquilación despiadada, sin querer. Me agradeció, como siempre, mis esfuerzos por hacerle ameno aquel trabajo que ambos detestábamos por igual y yo, después de un silencio profundo, respondí con certeza.

-Bien, Constanza. Bien. Recordame nomas como aquel vagabundo; yo te voy a recordar como Constanza.

Observé su rostro lleno de confusión por un momento y luego me marché con las manos en los bolsillos y silbando Minor Swing. 

Esa misma semana renuncié a mi trabajo y me mudé de ciudad; quería estar lejos de Constanza, lejos de sus hijos y de su adinerado y estúpido marido; pero sobre todo lejos de aquel vagabundo con el que sentí tanta afinidad al llegar a casa.

Fotografía: Jimena Castiñeyras;
Flickr: https://www.flickr.com/photos/jimenacasti/
Link de la Foto: https://www.flickr.com/photos/jimenacasti/8438560603/
(Que lindo queda el blog con esta fotito)

jueves, 21 de agosto de 2014

Crónica de un tiovivo estático.


Crónica de un tiovivo estático.
Marcos Hillebrand.
shaquerla.blogspot.com.ar

Algunos días después de dejar de lado "Once días de Buque" me embarqué en lo que sería mi mejor cuento; y lo digo porque sé que el tiempo me dará la razón.
Sin conocer siquiera cómo funciona la razón, la abandoné al tiempo, buen encargado irresponsable de mi destino. 
¡¿Qué iba a hacer si no?! Era lo único que me quedaba. Pensándolo mejor, siempre fue lo único que tuve. 
Y así es que ni de mi tiempo ni de mi destino soy el dueño, lo único que aún me respeta y cumple conmigo es mi entusiasmo, que al mismo tiempo tiene un solo destino: matar al sin destino y sin tiempo con una buena dosis de desilusión.
Odio al entusiasmo, tan kamikaze.



martes, 12 de agosto de 2014

¿Qué me queda cuando disfruto no tener nada?



¿Qué me queda cuando disfruto no tener nada?
Marcos Hillebrand
shaquerla.blogspot.com.ar


Escucharlo crepitar sobre hojas de otoño fue delirio del más dulce,
y un enamoramiento de no acabar.
Pero dejarlo escapar resulta, después de todo, igual de placentero,
como dormir con los ojos abiertos,
y vivir y nunca despertar.

No son cosas, pero es lo que tengo.
Son las sensaciones que todavía guardo.

El escozor de rescatar diapositivas pálidas
de noches escondidos del ruido de afuera
es lo único que me perturba al dormir,
Y me despierto, amparado por la frescura matinal,
recuerdo el sueño y no estás, y si no estás ya más en mis sueños
¿por qué espero verte al lado mío compartiendo la brisa?

Gracioso es que me regocija saberte cobarde,
nauseabundo de mi despropósito que te trae de cabezas.

Pero te las arreglaste para escapar,
y dejar en medio de mi demencia un pequeño interrogante,
¿qué me queda cuando disfruto no tener nada?



Nota a color graciosísima: 
                                    Los versos se escribieron solos mientras escuchaba el Jazz alegre de Charlie Parker, las cuatro últimas canciones del disco Now´s the time. Las canciones son: Chi-Chi; I remember you; Now´s the time; y Confirmation.

*Re-editado a las 23 horas 49 minutos, el mismo día de la "subida" 

jueves, 7 de agosto de 2014

Una canción.



Una canción
Marcos Hillebrand
shaquerla.blogspot.com.ar


Aló, somos voces trémulas;
¿Qué tal? Anocheció.
Aló, viandantes sin ningún lugar.
Querida ¿qué nos pasó?

Encontrarme en otra vuelta
al que hoy te reduce a la mitad;
Abandonarlo en mi reflejo;
saber que siempre no va a ser igual.

Aló, somos voces trémulas;
¿Qué tal? Anocheció.
Aló, viandantes sin ningún lugar,
Querida ¿qué nos pasó?

Salud, por los labios rotos:
Beber de la sangre que cayó.
Salud, somos la humanidad,
jugar con fuego al qué se yo.

Y hoy ¿dónde estoy?
Si no se oye ni un adiós.
¿Quién sos vos?¿quién soy yo?
Pregunto... comiendo mi canción

Aló, somos voces trémulas;
¿Qué tal? Anocheció.
Aló. Viandantes sin ningún lugar,
Querida ¿qué nos pasó?



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El álter ego a destiempo.


¿De qué estoy hecho?


Nota primerísima: 
                         Pensé sobre quién era él, y en una conclusión que me demoró unas varias vueltas al asunto resolví que no era ningún álter ego del pasado, y que probablemente, por cómo se dan las circunstancias, yo sea su álter ego del futuro, pero con un humo de verdad que me hace respirar menos (no inflar tanto el pecho) y caminar más. Algo así como un aprendiz de lo que fue, y un arrepentido de lo que podría ser si fuese, aún hoy, él
De todas formas no soy más que hoy, y estoy hecho de eso mismo, pero con la ventaja de poder recordarlo, tanto valiente como ingenuo, a él. Y en todo eso hay algo que florece y no para, ni desde su ingenuidad ni desde el actual escepticismo a medias: la palabra.
Él es el maestro que arrepiente y enorgullece mi pasado, que no habla pero habló. 

Ahí va. 

El álter ego a destiempo: confundido.
Marcos Hillebrand
shaquerla.blogspot.com.ar

      -Lo más probable es que haya cambiado completamente su forma de vestir, y en consecuencia no puedo reconocerlo. Porque por algún motivo que aparentemente desconozco, él se olvidó de ser lo que era, y ahora no está, se quedó en el tiempo. Y quizás sí… obviamente sí; las razones están veladas por ese manto de su inevitable incomprensión y ese reservarse constante frente todos, frente a ustedes, frente a mí. 
Y no me sirve ahora que me digan que nadie lo sabia, y que los que -aunque ahora esté todo aparentemente bien- en los tiempos de bien me apoyaron -o mejor dicho, lo apoyaron a él y le embellecieron y le entretuvieron y divirtieron- tampoco lo sabían. No puedo creer, no es algo que pueda aceptar, tamaña incógnita… tamaña ocultación no cabe -quizás por lo taxativa que resulta la circunstancia que logra reducir hoy mis ganas- en mi cabeza. Y quiero aclarar que eso afecta directamente en mi osadía y en mi atrevimiento a la hora de volver a caminar sobre un camino tan blanco y tan vacío. Pero lo hago, eternizo la palabra. 
Y aunque quiera, no estoy seguro de si él está extraño y es casi un desconocido por su malgastada gana y su zaparrastrosa forma de vestir, cubierto de andrajos pasados; o por un renovado escepticismo ceñido sobre un entusiasmo prevenido y vigilante, latente en mí. Y es tan ancha mi duda, porque esos andrajos deteriorados eran nuevas telas de una efímera seda circunstancial, directamente proporcional a mi entusiasmo virgen, carente de las zancadas que solo una bien argumentada crítica podría proporcionarme. Defectuoso e ingenuo, descuidado y por decirlo de algún modo crudo: insuficiente; en la frente llevaba escrito “ahí voy, y ¿quién me para?” Y mientras tanto me mentían, o fingían –o creían en- un frágil don de cristal que yo mismo me encargaba de regar y enterrar en esa tierra que cubría las rajaduras que crecían y me llegaban hasta el cuello. 
Todos esos andrajos pasados que hoy lo cubren a él, yo se los fui dejando después de cada topetazo que yo mismo me atribuía. Y como un buen regalo que sobrepasa los límites de lo conocido, fue recibido de mala manera. Aquel mal-gastado y mal-usado, pero bien aprendido, ahora carga contra mí en cada oportunidad y entre golpe y golpe me dice palabras, sin hablar, que duelen pero que conquistan en mi rumbo un paso más; un paso silencioso bien en el medio de los pensamientos que al oírlo acallan y resuelven en una idea limpia antes de serle indiferente por un tiempo más. 
¿Por qué nadie me dijo la verdad hasta tal punto de recibirla toda de una sola vez, tragarme el nudo y tratar de mejorar? No fue precisamente él el encargado de darme unos golpecitos en la espalda y hacerme oír lo que decía. Fue él, sin embargo, el encargado de recibirlos. Y hoy lo recuerdo, tanto valiente como un crédulo entusiasta. Y hasta quizás en un tiempo vuelva a recordarlo y me sume, siendo hoy yo también -pero no existiendo más como ser, sino como seré-, a ese crédulo entusiasta y valiente ingenuo. Pero al menos no como un escéptico a medias en un traje de carne de “relajado pero perdido”. Y también quizás, en un futuro vuelva a decir: “Las razones están veladas por ese manto de su inevitable incomprensión y ese reservarse constante frente a todos, frente a ustedes, frente a mí… ¿por qué nadie me dijo la verdad hasta tal punto de recibirla toda de una sola vez, tragarme el nudo y tratar de mejorar?”
Me confundo... pero eterizo la palabra. 


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domingo, 3 de agosto de 2014

Si solo existiesen "yos"



¿Cómo sería? 
Pequeña conclusión 
¿pre-cuento?

Marcos Hillebrand
shaquerla.blogspot.com.ar

  Después de encontrarme por primera vez conmigo mismo, en la calle, tuve pesadillas. Soñé que de pronto todos en la vía pública eran la misma persona: yo. ¿Se imagina? Un orden y un control aberrante, todos entendiéndose, no reconociéndose también, porque eso es obvio. Y del día a la mañana algunos dormirían, y de la noche al día algunos otros despertarían y beberían, solos, a pesar de conocerse los unos a los otros como parte de un mismo cuerpo.



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viernes, 1 de agosto de 2014

Un ángel entre la hiedra.


Un ángel entre la hiedra.
Marcos Ezequiel Hillebrand
shaquerla.blogspot.com.ar


Si se entrega al placer una vez más
será olvidar por qué y cómo,
si volando bajo inclusive sueña,
y se acuerda de nosotros.

Y si algún día decidiera volver, 
ya no sería más un ángel entre la hiedra.
Y no se va a acercar, ni por algo,
ni por nadie, ni a nosotros.


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