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jueves, 13 de noviembre de 2014

Es la verdad


Es la verdad.
Marcos Hillebrand
shaquerla.blogspot.com.ar





Cantando siempre así,
es la verdad,
te encontré, y a mi
me pude abrazar.
Me pude abrazar...

El lugar del que partí
es la verdad...
El tiempo que perdí
no hizo falta zanjar.
Me pude abrazar.

Inclusive volver
me hace bien a la piel,
mirar mi laguna
y mojarme los pies.



miércoles, 5 de noviembre de 2014

Así


Así.

Marcos Hillebrand.
shaquerla.blogspot.com.ar



Invítame al sopor dulce
que antecede tu vuelo
de párpados cerrados
y grandes envergaduras,
de alas lánguidas
y endeble planeo hacia
el cenit en quién sabe dónde,
que sigue aguardándote con benevolencia.
Invítame a mí también.

Hazme en moldes,
hazme desde tu concienzuda entrega.
Hazme en consagración 
lo que en
alma
has
sido
siempre.
Hazme en invitación
lo que en
ganas
he
querido
siempre.

Muéstrame en silencio
lo que en palabras
no he podido
decir jamás. 

Enséñame, con párpados caídos,
dónde he de mirar
para encontrar
lo que en otros ojos
jamás encontraré.

Enséñame a buscar en vano,
entonces.
Invítame a volar 
para luego caer
-con estrépito clamor-
-con corridas lágrimas-
-con cabello al viento-

Muéstrame cómo rezar
sin creer más que
en el lugar de caída
o en el espacio vacío
donde guardan las súplicas
y miserias los
encapuchados
"de un mundo viejo"

Indícame el camino 
por el que, 
quizás,
pueda llegar a seguirte
el rastro,
alejado en tiempo,
en espacio,
en erudición
-existencial-,
algún día.

Algún día cuando te detengas, 
quizá te alcance,
si me invitas.

Algún día cuando te detengas,
será,
pero,
y de ser así,
prefiero no seguirte el rastro.
¡No te detengas!
No vuelvas ya,
es mejor así.

Siempre ha sido mejor así.

Fotografía: Jimena Castiñeyras
Flickr: https://www.flickr.com/photos/jimenacasti/

sábado, 25 de octubre de 2014

Mullida vejez



Mullida vejez
Marcos Hillebrand.
shaquerla.blogspot.com.ar



Ruego usted pudiese verme riendo del destino. 

No por loco,
porque de los locos no me río,
bien los envidio.
No por borracho,
porque los borrachos somos 
un montón.
No por burlón,
porque para burlón estoy yo,
y de él me burlo.
No por intrépido y cabezudo,
como algunos lo ven.
No por cobarde y amedrantado,
como otros lo sufren.
No por reflejo del fracaso,
ni por desgracia de su ciclo
o su azar desentendido

Ruego usted pudiese verme a los ojos
mientras me río del destino.

Quizás así pudiese entender el por qué,

Y el eterno retorno...
Si no fuese Neitszche 
también me burlaría. 
Porque al fin y al cabo es
la misma forma
de deformarse
y reformarse,
de ser lo que se es
y nada más.
"Serás"
(si puedes burlarte de él)

Destino.

Me río de él por
los años de esperarlo,
porque me plantó.

Me río porque no es,
porque no toma forma,
porque no se palpa.  

No hay,
no existe.

Por eso estoy medio loco,
soy borracho y burlón.
Por eso a su costilla más.
Si pudiese verme a los ojos,
oírme,
tocarme,
compartirme,
sentirme,
ahondar en mí, 
buscar,
indagar, 
mullir,
todo los ir al alma
todos sus ir a mi alma.
Si pudiese...
Pero qué suerte usted no puede.
Seríamos dos,
y no estoy para compartir.
Me costó vejez tenerlo,
me costó esperarlo y que no aparezca.
Me costó dejar de creer en mí.
No está para compartir.

Si pudiese reírse usted también.
Si pudiese, joven, aproveche ahora.
No espere a viejo.


Fotografía: Jimena Castiñeyras
Flickr: https://www.flickr.com/photos/jimenacasti/

jueves, 16 de octubre de 2014

Le long de la route, querida.




Le long de la route, querida.
Dilo.

Marcos Hillebrand.
shaquerla.blogspot.com.ar



Si pasó soy yo.
Te miró, lo sé, soy yo.

¿Cuán descuidada estás?
Si no saludo es porque me fui.

Si tropezó soy yo.
Se rió, lo sé, soy yo,

¿Cuán alejada estás?
Si no te reíste y yo me reí.

Somos desconocidos entre sogas de algodón.
Descocidos entre habitaciones de hotel,
almorzando juntos desde algún lugar,
y soñando fríos cada uno en su ciudad.

Tu vaso, mis platos, tus cortinas largas,
las ventanas sin limpiar,
las copas nuevas y la caja de zapatos taco alto,
nuestras adicciones y tu lunar,
mis muestras de fe y tu esperanza de pan,
vacíos,
-aunque llenos de amistad-,
¿quién dijo que el amor es lo único que hay?

Volveré y volverás, espero
quizás el mismo lugar, la misma casa.

No digas distancia.
No digas amor.
Di verdad.


sábado, 11 de octubre de 2014

El terreno de batalla.



El terreno de batalla.
La totalidad en tres.

Marcos Hillebrand.
shaquerla.blogspot.com.ar
wescribe.co/u/marcos-hillebrand/profile



Todo se prefigura como una porquería.

La peor porquería es ese yo momentáneo 
y estentóreo -a fuerza de vacilaciones-
tan fácil de convencer,
que todo lo aplaude,
que todo le da bien,
que todo lo hace mejor,
que en se sabe el mejor.

Esa es la peor porquería.

Y esa peor porquería tiene en su núcleo
algo peor en su cualidad de porquería:
que es una porquería en alma,
ya no en moco
o tinta,
-o verborrea-,
es una porquería en alma.

-"Esto hace que se construyan, sobre la misma base -que para nada las condiciona-, dos porquerías, ese idiota inflado y este idiota que escribe a escondidas del otro idiota, que toma un mate que se le enfrió, toma otro para saborear la yerba en caliente, y lo escribe."

Dos idiotas disputándose una totalidad que,
inútil y estupefacta, 
cede ante su lucha,
olvidando todas las demás almas olvidadas
entre cráneo y cerebro.
-Las que martillan la humanidad
y le dan vida a los sentidos-

Por eso es siempre soy porquería.

Porque,
o soy porquería engreída,
que se infla y explota;
o soy porquería arrepentida,
que se arremanga y rezonga.

Esto haría prefigurarse una porquería en dos,
pero en realidad soy una porquería en tres.
Puesto que soy la porquería que dejan,
el terreno de batalla.
El territorio que ambos se cuestionan
tener que repararlo,
pero que a la hora de la verdad
ninguno se toma en serio el trabajo.
Cada uno, en su turno,
me aprovecha hasta el hartazgo,
y el otro que le sigue le imita
-soy yo quien imita ambos polos:
la peor-

Esa porquería soy,
la unión de ambos. 
El terreno de batalla.
El territorio en disputa.
La totalidad en tres.


Fotografía: Jimena Castiñeyras.
Flickr: https://www.flickr.com/photos/jimenacasti

sábado, 23 de agosto de 2014

Dos trastornados.



"Dos trastornados"
Marcos Hillebrand
shaquerla.blogspot.com.ar



Descarté la idea de perderme al ver que, 
después de una semana y algunos días,
vos también buscabas lo mismo.

Dos trastornados golpeándose con la mis-
ma fuerza, con las mismas ganas de presumir
una inmortalidad, aunque sin sentido, 
auténtica por la forma de lastimarnos.

Por ver quién resiste más y quién llora
menos nos reímos, nos burlamos el uno del 
otro.
Y así nos amarramos al pasado; aquel pasado
que nos vio cicatrizando de la mano,
y que hoy le cuenta al presente sobre
nuestra humillante forma de recordar
que nos necesitamos.

Dos trastornados, 
dos que se necesitan.

Fotografía: Jimena Castiñeyras.
Flickr: https://www.flickr.com/photos/jimenacasti/
Link de la foto: https://www.flickr.com/photos/jimenacasti/8438537185/in/photostream/

viernes, 22 de agosto de 2014

Entre sábanas.



"Entre sábanas"

Marcos Hillebrand.
shaquerla.blogspot.com.ar



La posición que tomamos en torno al frío, 
lejos cada uno de su génesis,
lejos de nuestro génesis, me duele.
Mudarnos de nosotros, cada uno bus- 
cando algún corazón tornasolado que
nos quite de nosotros me duele.
Pero sé que es inútil, porque en privado
yo te escribo y vos me cantas.
Y pintados los dos nos entramamos
entre recuerdos, y al rato entre
sábanas otra vez.

martes, 12 de agosto de 2014

¿Qué me queda cuando disfruto no tener nada?



¿Qué me queda cuando disfruto no tener nada?
Marcos Hillebrand
shaquerla.blogspot.com.ar


Escucharlo crepitar sobre hojas de otoño fue delirio del más dulce,
y un enamoramiento de no acabar.
Pero dejarlo escapar resulta, después de todo, igual de placentero,
como dormir con los ojos abiertos,
y vivir y nunca despertar.

No son cosas, pero es lo que tengo.
Son las sensaciones que todavía guardo.

El escozor de rescatar diapositivas pálidas
de noches escondidos del ruido de afuera
es lo único que me perturba al dormir,
Y me despierto, amparado por la frescura matinal,
recuerdo el sueño y no estás, y si no estás ya más en mis sueños
¿por qué espero verte al lado mío compartiendo la brisa?

Gracioso es que me regocija saberte cobarde,
nauseabundo de mi despropósito que te trae de cabezas.

Pero te las arreglaste para escapar,
y dejar en medio de mi demencia un pequeño interrogante,
¿qué me queda cuando disfruto no tener nada?



Nota a color graciosísima: 
                                    Los versos se escribieron solos mientras escuchaba el Jazz alegre de Charlie Parker, las cuatro últimas canciones del disco Now´s the time. Las canciones son: Chi-Chi; I remember you; Now´s the time; y Confirmation.

*Re-editado a las 23 horas 49 minutos, el mismo día de la "subida" 

viernes, 1 de agosto de 2014

Un ángel entre la hiedra.


Un ángel entre la hiedra.
Marcos Ezequiel Hillebrand
shaquerla.blogspot.com.ar


Si se entrega al placer una vez más
será olvidar por qué y cómo,
si volando bajo inclusive sueña,
y se acuerda de nosotros.

Y si algún día decidiera volver, 
ya no sería más un ángel entre la hiedra.
Y no se va a acercar, ni por algo,
ni por nadie, ni a nosotros.


.

lunes, 21 de julio de 2014

Quien sí, y quien no. ¿Quién no ambos?


Ambos, ¿quién no?
Marcos Ezequiel Hillebrand.
shaquerla.blogspot.com


Hay cosas que ahogan
y cosas que desahogan.
Hay ahogados que nacen
y ahogados que mueren.
Hay quienes ayudan, 
y hay quienes no.
Hay quienes ahogan a los demás
y quienes desahogan a los demás.
Pero existen en particular
un ahogado y un desahogado
que a pesar de no llevarse bien,
y de ahogarse y desahogarse entre sí,
viven bajo la misma piel.





.

domingo, 29 de junio de 2014

Aquel que vive bajo el mar...


¿Cómo le pongo a esto?




Caen las estrellas, azúcar estelar;
se rompe la mañana y no sé cómo gritar.
La oscuridad yace en el mar,
debajo de todo y encima de mi.

Hundido-

Cepas doradas, rojas, coral.
Abejas que dan miel de cristal
Aves de piel, hojas de sal,
Plumas que no quieren ser,
Plumas que no quieren ni volar.

Hundido-

La oscuridad yace en el mar, 
debajo de todos y encima de mi.

Aves de piel, hojas de sal,
Plumas que no quieren ser,
Plumas que no quieren ni volar.

Hundido-
Ph: Marcos Mattos.
La foto no es tan gris como lo es el "poema", pero es una foto de puta madre;
 ¡bárbaro! ¡bravo!


Por último: 

    No suelo acotar al final de las entradas, mucho menos de la "poesía" ("poesía" como "poesía fermentada"), sin embargo cabe explicar que el orden hace a la playa desierto, o al desierto playa. No es por más ni por menos que se repiten los versos, mejor decir que el orden y la repetición expuesta dan un giro completo a la profundidad del relato del hundido, aquel que vive bajo el mar.



Marcos
      Hillebrand.

miércoles, 11 de junio de 2014

El sauce llorón.


Fuerte es el viento que sacude desde adentro,
como fuerte son las raíces de mi sauce.
Y fuertes son los soldados del olvido,
como fuerte es la muralla que los aleja.

Mi sauce olvida que es solo recuerdo,
y que las murallas son su soledad.
Y llora mi sauce abriendo su corteza en dos.
¿Está dispuesto a tu voz que lo talaría?

Se acercan los soldados,
pero el sauce olvida que es recuerdo,
y el olvido es parte del sauce,
que si fuese al menos un poco de olvido,
sería polvo y volaría con el viento.
Y dejaría de llorar.
¿Llegarían así los soldados a su centro?
¿Podría tu voz talar el sauce que sigue sin perecer?


Marcos Hill.

miércoles, 4 de junio de 2014

La Barrera.


Barreras, siempre barreras.
Simples barreras.
Clavadas al suelo, entre la niebla. Barren con todo.
No hay quien las arrumbe del camino. Simplemente no hay.
Simplemente barreras.
Siempre barreras.

Hablemos de La Barrera ahora.

Y la campana también.
Existe allí, antes de topar con la barrera, una campana.
Y quien tira de la cuerda unida a su badajo
para golpear el cuerpo de la campana también existe.
Y ésta emite su sonido.
Y hay además una luz roja rutilante que avisa cuando se está acercando uno mismo.

Pero uno mismo, aunque escucha la campana,
viendo aún la luz,
y sabiendo que allí topará.
Pues allí topará.

Así y todo pareciera uno encariñarse.
Algunas veces al menos.
Y lo lógico sería pensar que por estar allí cuando nada se ve
sea quizás una razón por la que se aferra algún brujulero,
sabe allí donde esta, pero no donde se limita.

¿Qué hace su dureza?
¿Por qué allí?
¿Por qué no antes?
¿Por qué no después?
¿Qué hace a la barrera?

Lo gracioso es que La Barrera de la que hablo lejos esta de ser una Tapia limitándonos a volver
y caminar una y otra vez sobre el mismo césped hasta gastarlo.
Lejos esta de ser la barrera de hielo Filchner-Ronne.
Mucho más de ser la Muralla China, claro está.

Cuando uno lo comprende, comprende un poco mejor...

[...]

¿Y la Campana?

¿Y la Roja luz?

¿Y la Niebla?


¿Y la Barrera?

De repente se encuentra uno preguntando "¿Dónde está la Barrera?"




Marcos Hillebrand.

martes, 3 de junio de 2014

No lo cures ya- Su locura ya-

Lo que cura no es siempre la locura.

La locura puede medirse
sobre todo en horas,
pero también en días.
...
De la locura depende una decisión,
y depende de cuánto dure,
la elección puede ser sabia o su cara contrapuesta.
...
Así como cada locura que no se halla entre las demás,
la mía decide medirse en años,
o en el mejor de los casos, en meses.
Y si, por algo es que siempre me unto de mis estupideces.
...
Y hagamos simples las cosas:
No adoptes mi locura por adoptar mi corazón.
No hagas de tu corazón el mío.
No midas tu locura en años, o meses.
...

Por favor, no hagas estupideces.



Marcos Hillebrand.



viernes, 23 de mayo de 2014

De frío manchada la pálida piel. Que bien le queda...

Esto es como para contar, porque nunca me pasó.
Con ella nos entregamos a la intemperie de la noche fría, un rato al menos,
porque después nos encanta abrazarnos y frotar nuestros abrigos, y nuestras pieles.
Y así, con la piel fría nos gusta querernos...
Por eso nos gusta el frío un poco.
Pero no el frío en calendario, el frío en presencia, y en esencia un poco menos,
porque nos gusta saber que nos ayudamos, que nos calentamos.
Nos gusta saber que nuestras pieles se extrañan.
Y por eso es como para contar, porque a mi nunca me pasó,
que la piel me pida desconocerme y buscarla,
para poder unirse de nuevo a mi, y a ella,
pidiendo lo caliente de sus yemas, lo suave de sus dedos
derritiendo mi cuerpo como cera, y uniendo de nuevo mis pedazos.
Y por eso el frío me gusta un poco, y antes no me gustaba...
...Antes no me gustaba porque estaba solo. Pero ahora me gusta el frío,
y a ella también, para poder abrazarme. Para poder abrazar, mi cuerpo frío.
Y tiritar no tanto, porque tiritar ya es un extremo.
Cuando tiritamos es hora de entrar de nuevo, y ahí si... abrazarnos.
Como si hubiesen pasado años en el balcón,
Como si mil y dos lunas hubiesen dominado la noche
y estuviésemos a punto de olvidarnos de ella, por tanto mirarnos a nosotros.
Mirarnos bien a los ojos, o mirarnos bien a los labios.
Y por eso nos gusta el frío, porque también, como la luna y el sol,
como el verano y la primavera, como su piel y mi piel,
se hace esperar, y cuando nos llama, cuando viene, se nota aquella su ausencia,
como cuando todo está perfecto, y se olvida uno de resguardar su fe.
Por eso nos gusta el frío, y tiritar no tanto, porque tiritar ya es un extremo,
Nos gusta el frío. Porque con las pieles frías, nos gusta abrazarnos.


Marcos Hillebrand.