miércoles, 5 de noviembre de 2014

Así


Así.

Marcos Hillebrand.
shaquerla.blogspot.com.ar



Invítame al sopor dulce
que antecede tu vuelo
de párpados cerrados
y grandes envergaduras,
de alas lánguidas
y endeble planeo hacia
el cenit en quién sabe dónde,
que sigue aguardándote con benevolencia.
Invítame a mí también.

Hazme en moldes,
hazme desde tu concienzuda entrega.
Hazme en consagración 
lo que en
alma
has
sido
siempre.
Hazme en invitación
lo que en
ganas
he
querido
siempre.

Muéstrame en silencio
lo que en palabras
no he podido
decir jamás. 

Enséñame, con párpados caídos,
dónde he de mirar
para encontrar
lo que en otros ojos
jamás encontraré.

Enséñame a buscar en vano,
entonces.
Invítame a volar 
para luego caer
-con estrépito clamor-
-con corridas lágrimas-
-con cabello al viento-

Muéstrame cómo rezar
sin creer más que
en el lugar de caída
o en el espacio vacío
donde guardan las súplicas
y miserias los
encapuchados
"de un mundo viejo"

Indícame el camino 
por el que, 
quizás,
pueda llegar a seguirte
el rastro,
alejado en tiempo,
en espacio,
en erudición
-existencial-,
algún día.

Algún día cuando te detengas, 
quizá te alcance,
si me invitas.

Algún día cuando te detengas,
será,
pero,
y de ser así,
prefiero no seguirte el rastro.
¡No te detengas!
No vuelvas ya,
es mejor así.

Siempre ha sido mejor así.

Fotografía: Jimena Castiñeyras
Flickr: https://www.flickr.com/photos/jimenacasti/

domingo, 26 de octubre de 2014

Resquebrajados



Resquebrajados.
Marcos Hillebrand.
Shaquerla.blogspot.com.ar




-¿De qué está hecho el corazón, señora?
- En honor a la verdad, gran anciano blanco, no lo sé. ¿Usted qué?
-¿Yo qué, qué?
-¿Usted qué me dice?
- Yo digo que es cristal.
-¡Que trillado!, ¡Ja!
-¿Amor?
- Cliché
-¿Paz?
-¿Paz? ¡Ja!
-¡¿Motor?! ¡Motor!
-¡Motor, sí! Bombea la sangre. Motor, ¡sí!
-¿Motor, entonces?
-No sé, gran anciano blanco, ¿Usted qué?
-¿Yo qué, qué?
-¿Siente que es motor?
-¿Viéndome ahora mismo, dónde estoy, cómo he llegado a esta punto de madurez, de vejez, le parece que lo siento realmente así?
-Definitivamente no.
-Bueno, por eso para mí es cristal.
-Qué trillado.
-¿Y usted qué?
-¿Yo qué, qué?
-Qué es para usted, si no es ni cristal, ni amor, ni paz, ni motor?
-Motor ¿por qué no?
-Pero ¿me dirá específicamente qué es para usted?
-Viéndome aquí, con usted, por primera y última vez, ¿le parece que tengo corazón?
-Yo estoy aquí, igual que usted conmigo, con usted, y tengo mi corazón, es cristal. Y por eso mismo es que nos estamos viendo, quizás. ¿Por qué usted no tendrá corazón?
-Entonces para mí es un estúpido tumor en apariencia de motor. Es, en definitiva, lo que me conecta con el remordimiento de poder ser algo mejor, de tener la posibilidad de vivir.
-¿Y usted qué?
-¿Yo qué, qué?
-¿Se va a quedar o se va?
-Su tiempo terminó, gran anciano blanco. Viejo anciano blanco. Ya me voy.
-Cuide su tumor, entonces.
-Cuide su cristal, entonces.
-Hasta luego, entonces.
-Hasta luego.
Fotografía: Jimena Castiñeyras
Flickr: https://www.flickr.com/photos/jimenacasti/


sábado, 25 de octubre de 2014

Mullida vejez



Mullida vejez
Marcos Hillebrand.
shaquerla.blogspot.com.ar



Ruego usted pudiese verme riendo del destino. 

No por loco,
porque de los locos no me río,
bien los envidio.
No por borracho,
porque los borrachos somos 
un montón.
No por burlón,
porque para burlón estoy yo,
y de él me burlo.
No por intrépido y cabezudo,
como algunos lo ven.
No por cobarde y amedrantado,
como otros lo sufren.
No por reflejo del fracaso,
ni por desgracia de su ciclo
o su azar desentendido

Ruego usted pudiese verme a los ojos
mientras me río del destino.

Quizás así pudiese entender el por qué,

Y el eterno retorno...
Si no fuese Neitszche 
también me burlaría. 
Porque al fin y al cabo es
la misma forma
de deformarse
y reformarse,
de ser lo que se es
y nada más.
"Serás"
(si puedes burlarte de él)

Destino.

Me río de él por
los años de esperarlo,
porque me plantó.

Me río porque no es,
porque no toma forma,
porque no se palpa.  

No hay,
no existe.

Por eso estoy medio loco,
soy borracho y burlón.
Por eso a su costilla más.
Si pudiese verme a los ojos,
oírme,
tocarme,
compartirme,
sentirme,
ahondar en mí, 
buscar,
indagar, 
mullir,
todo los ir al alma
todos sus ir a mi alma.
Si pudiese...
Pero qué suerte usted no puede.
Seríamos dos,
y no estoy para compartir.
Me costó vejez tenerlo,
me costó esperarlo y que no aparezca.
Me costó dejar de creer en mí.
No está para compartir.

Si pudiese reírse usted también.
Si pudiese, joven, aproveche ahora.
No espere a viejo.


Fotografía: Jimena Castiñeyras
Flickr: https://www.flickr.com/photos/jimenacasti/

jueves, 23 de octubre de 2014

Refilón soledad.



Refilón soledad.
Marcos Hillebrand.
shaquerla.blogspot.com.ar



Tengo una llaga, y son tus yemas las únicas que saben endulzarla. Sobre esta lesión descansan mis desengaños y mis desesperanzas, mis desalientos. Todo yace y se articula en ese cáncer, la fiebre de mi porvenir; y tus manos endulzan la herida.
Dudo de mí si no hurgan tus manos mi dolor, mi abismo, mi quéserá tan discontinuo y tan frecuentado por esos apócrifos y manoseados fantasmas de un pasado de refilón.
Gracias a tus yemas por su maltrato suave. 
Gracias fiebre mía por dejarla hurgar despiadada.

Contratapa Pescado 2.
Yemas que tocan cuerdas
y herida que se abre.
Contratapa que le da sentido.

jueves, 16 de octubre de 2014

Le long de la route, querida.




Le long de la route, querida.
Dilo.

Marcos Hillebrand.
shaquerla.blogspot.com.ar



Si pasó soy yo.
Te miró, lo sé, soy yo.

¿Cuán descuidada estás?
Si no saludo es porque me fui.

Si tropezó soy yo.
Se rió, lo sé, soy yo,

¿Cuán alejada estás?
Si no te reíste y yo me reí.

Somos desconocidos entre sogas de algodón.
Descocidos entre habitaciones de hotel,
almorzando juntos desde algún lugar,
y soñando fríos cada uno en su ciudad.

Tu vaso, mis platos, tus cortinas largas,
las ventanas sin limpiar,
las copas nuevas y la caja de zapatos taco alto,
nuestras adicciones y tu lunar,
mis muestras de fe y tu esperanza de pan,
vacíos,
-aunque llenos de amistad-,
¿quién dijo que el amor es lo único que hay?

Volveré y volverás, espero
quizás el mismo lugar, la misma casa.

No digas distancia.
No digas amor.
Di verdad.


sábado, 11 de octubre de 2014

El terreno de batalla.



El terreno de batalla.
La totalidad en tres.

Marcos Hillebrand.
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Todo se prefigura como una porquería.

La peor porquería es ese yo momentáneo 
y estentóreo -a fuerza de vacilaciones-
tan fácil de convencer,
que todo lo aplaude,
que todo le da bien,
que todo lo hace mejor,
que en se sabe el mejor.

Esa es la peor porquería.

Y esa peor porquería tiene en su núcleo
algo peor en su cualidad de porquería:
que es una porquería en alma,
ya no en moco
o tinta,
-o verborrea-,
es una porquería en alma.

-"Esto hace que se construyan, sobre la misma base -que para nada las condiciona-, dos porquerías, ese idiota inflado y este idiota que escribe a escondidas del otro idiota, que toma un mate que se le enfrió, toma otro para saborear la yerba en caliente, y lo escribe."

Dos idiotas disputándose una totalidad que,
inútil y estupefacta, 
cede ante su lucha,
olvidando todas las demás almas olvidadas
entre cráneo y cerebro.
-Las que martillan la humanidad
y le dan vida a los sentidos-

Por eso es siempre soy porquería.

Porque,
o soy porquería engreída,
que se infla y explota;
o soy porquería arrepentida,
que se arremanga y rezonga.

Esto haría prefigurarse una porquería en dos,
pero en realidad soy una porquería en tres.
Puesto que soy la porquería que dejan,
el terreno de batalla.
El territorio que ambos se cuestionan
tener que repararlo,
pero que a la hora de la verdad
ninguno se toma en serio el trabajo.
Cada uno, en su turno,
me aprovecha hasta el hartazgo,
y el otro que le sigue le imita
-soy yo quien imita ambos polos:
la peor-

Esa porquería soy,
la unión de ambos. 
El terreno de batalla.
El territorio en disputa.
La totalidad en tres.


Fotografía: Jimena Castiñeyras.
Flickr: https://www.flickr.com/photos/jimenacasti

domingo, 28 de septiembre de 2014

"Las almas -y los sueños- repudian todo encierro" (Cantata de puentes amarillos - Pescado Rabioso)

El tipo del que les hablo despertó de un saque tras una horripilante pesadilla: era un sueño que amanecía hecho realidad, luego despertaba, como sueño dentro de sueño, y todo era otra vez falaz. Un desengaño super agresivo, super bien, superchería si las hay. ¡ Caramba ! Se consagró de idiota el tipo éste del que les hablo al llorar como una cabra, unos alaridos horribles además, te juro que un asco el tipo. Se levantó y tuvo ganas de seguir soñando. Había dormido dentro del sueño, inclusive. ¡El tipo se durmió hasta soñando! Y viene durmiendo así los dos tercios de su vida, ¿cuánto le queda? ¿Un tercio y listo? ¿Cuánto? ¿20 años? ¿25? Y el tipo se duerme hasta en los sueños, y sueña que los sueños se le cumplen; pero cuando se levanta el tipo llora asqueroso como una cabra, que desgracia de imagen. ¿Cómo no prefigurarse una balsa que naufraga sin haber zarpado?
¿Cómo naufraga una balsa en el mar, si nunca zarpó? ¿Habrá requerido al rompimiento de las barreras de la materialidad, echándose a la suerte sin más, remando sobre arena y esperando encontrar el otro lado del océano tras un amanecer y despertar sobre granos dorados? ¿Habrá preferido la falsa arena que es capaz de tocar, antes que el cielo estrellado sobre el mar libertino, peligroso, y tan que uno se encariña con el paso del tiempo? Es, la balsa que naufraga sin nunca zapar, la tentativa inconsciente, llena de resignación, de destruir ese sueño que nos atraganta antes de hacerse realidad. ¿Cuál es mi mar? ¿Cuál es tu mar? ¿Quién me avisa a la hora de naufragar?